El postureo. En sintesis, anti-comunicación comunicativa.
- Manuel fernandez tejado
- 7 abr
- 2 Min. de lectura
Si analizamos el panorama comunicativo actual, podemos percibir diferentes fenomenologías comunicativas. Tendenciosas, regulares o en nacimiento o decrecimiento, esta fenomenología pone de manifiesto manifestaciones dignas del estudio e interpretación.
Hoy quiero señalar una de estas manifestaciones en singular. El postureo.
No por su carga comunicativa y elementos de valor, digamos que más bien por lo contrario. Percibo el postureo como un desempeño comunicativo carente de valor y productor de nocividades para el discurso de una marca, ente o persona que quiera comunicar en un ambiente sostenible.
El postureo, en su significado ya nos advierte de que su intención es revestir la realidad, digamos que crear algo que no existe. Se crea a raíz de la Comunicación, pero de algo, que como digo no existe.
Esta fenomenología, según mi criterio, no incluye a los especialistas en comunicación que decoran la realidad, la tratan de transformar o realizan arte con la intención de expresar un sentimiento. Digamos que esto sí esta permitido. En mi opinión el postureo no debería de aceptarse.
Y es que, afecta al discurso de un emisor, al contenido y al receptor de la misma.
— Al emisor.
El emisor tiene la intención de comunicar algo que realmente no existe. Cuando comunicas y estas postureando confeccionas una idea que no es natural. La comunicación gana terreno a la verdadera existencia material de las cosas. Ello provoca que aunque la comunicación sea optima, medida y con todas las mutaciones posibles, realmente de valor real, se vea minimizado el contenido del mensaje.
—Al contenido del mensaje.
Como digo, se crea una realidad que no existe. El contenido del mensaje, está vacío de valor real, aunque de apariencia comunicativa esté cargado.
—Al receptor.
Desde que el emisor tiene intención de posturear, sabe que el receptor no va a pillarle, no va a entender que esta inventando una realidad.
Siendo severo, se toma al receptor por idiota.
Con las nuevas tecnologías y la evolución de esta fenomenología, cada vez esta más complicado distinguir al postureo de una comunicación real.
Bajo mi perspectiva, se debería de legislar y castigar más (por lo menos socialmente) al postureante.





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